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Solidaridad de la boca para adentro.

Cuando se habla de «solidaridad», muchas veces se entiende dar plata o juntar alimentos no perecederos para los pobres. Sí, también es eso. Pero en Las Cumbres queremos que solidaridad sea algo más. Algo tan importante como matemáticas, lengua o historia.

Fundar un colegio significa dedicarse a la formación de personas. Esta formación se basa en el conocimiento, una herramienta de poder que deseamos sea bien utilizada por los chicos de hoy y, sobre todo, por los adultos de mañana.

Para que esto sea posible, sumamos al Proyecto Educativo la «Solidaridad». Una materia que le permite a nuestros alumnos eximirse realmente de todas las demás. ¿Para qué sirve la historia sino para poder comprender nuestra propia realidad tanto como la de los que nos rodean? ¿Cuál es el sentido del buen uso de la lengua si no es posible comunicarse con quienes comparto la existencia? ¿Acaso la geografía no debe servir para comprender distintas costumbres y sistemas de creencias?

El saber nos da poder. En especial, el poder de entender que siempre puedo aprender algo del otro y que el sentido de la propia vida no reside en uno mismo sino en lo que puedo darle al mundo.

Entendiendo a la solidaridad no como dar lo que me sobra o creo que el otro debe tener sino tratar de ver qué es lo que el otro necesita, dar se convierte también en recibir; porque al detenerme a ver a otros se recibe lo más importante que se puede recibir: aprender a vivir.

Entonces, el trabajo social y la solidaridad quedan muy lejos de dar dinero. Se les suma todo lo que otro (un chico carenciado, un compañero, un amigo, un taxista, algún familiar, etc.) puede llegar a necesitar. Ser solidario incluye -además de tratar de ayudar a los que no tienen la posibilidad de satisfacer sus necesidades básicas- detalles tan importantes como darle un oído a quien necesita ser escuchado.

La Escuela de Vida que realizamos todos los años en nuestro trabajo y posterior viaje a La Rioja para visitar a nuestros amigos de la comunidad de Salinas de Bustos (Escuelita María Antonieta de Ledo), nos ayuda a crecer, tratando de que podamos crecer todos.

La educación es un acto de fe

Fe de los docentes, en que una buena clase es la posibilidad de un buen camino para el futuro de sus alumnos. Fe de los padres, cuando eligen nuestro proyecto educativo para sus hijos (el proyecto más importante de sus vidas). Fe de los alumnos, que al dar cada día el "presente" nos están dando su palabra. Fe en Dios que nos guía y sostiene. Docentes, alumnos, directivos y padres, creemos en Las Cumbres. Y como comunidad educativa sabemos que para la construcción de un país sólido, la educación es la puerta grande. Estos son nuestros Principios y Objetivos.